domingo, 29 de marzo de 2009

TAHITI

Se trata de la isla más grande de las que forman la Polinesia Francesa y donde encontramos la capital, Papeete.
El primer contacto con la isla lo tendrás en el aeropuerto de Faaa y ya te da una ligera idea que el destino en el que estás no es de lo más habitual, el aeropuerto es bastante pequeño, aunque comparado con los que verás posteriormente es inmenso… Tus primeros minutos en la isla quizá te decepcionen un poco porque nada más aterrizar no ves esas playas de arena blanca, sobre todo si aterrizas por la noche, como fue mi caso, y si a esto le sumamos la escasez de luz que hay que impide ver el paisaje pues hacen que no te llame mucho la atención. Como ya comenté en la entrada de “Consideraciones Generales” pasar por Tahití es un hecho obligatorio pero en mi opinión, cuanto menos tiempo inviertas en esta isla mejor, ya que ganarás días para pasar tus vacaciones en otras islas que valen más la pena.
La forma de la isla es como 2 circulos, uno grande Tahiti Nui, ubicada al noroeste y otro pequeño Tahiti Iti, ubicada al sureste conectadas entre sí por el istmo de Taravao. La superficie de la isla es de 1.042 km² y su punto más alto es el Monte Orohena.
La actividad principal de la isla se concentra en su parte noroeste, allí es donde encontramos la capital Papeete. Para llegar hasta allí lo más cómodo es coger desde tu hotel los autobuses locales, llamados Le Truck, son como camiones blancos y rojos con ventanas sin cristal y con un banco colocado en el medio de forma paralela a las ventanas, donde te sientas como si estuvieses montando a caballo.
En Papeete tampoco hay mucho que ver, destaco el Ayuntamiento del pueblo de Arue de estilo colonial y bastante bonito, las fábricas de perlas que las verás por todas partes, y el mercadillo con gran variedad de comida autóctona y donde encontrarás la especia más cuidada en Polinesia, la vainilla, en vaina, en aceite, en hojas de té, o en café. También verás aquí numerosas tallas de madera y en el piso de arriba se instalan los expertos «tatuadores», que embellecen brazos, piernas... o lo que haga falta con los legendarios tatuajes polinesios de figuras geométricas, iconos o signos de sus dioses tikis.
Si eres un amante de las perlas no dejes pasar la oportunidad de adquirir una en este destino, pero algo a tener en cuenta es que se trata de “perlas negras” y la escala de sus colores que va del gris al verde grisáceo pasando por el azul o violeta. Lo mejor si decides comprar un perla es que no la compres ensamblada ya que esto te permitirá ver todos sus defectos. La elección de la perla requiere el estudio su tamaño, forma, brillo, reflejo, y color lo que te llevará bastante tiempo, mas vale no tener prisa. Cada forma es única, y la perla más rara es la perfectamente esférica, ¡y la más cara! Una vez comprada no olvides pedir un certificado.
Todo el mundo está obligado a pasar al menos un día allí y lo que yo aconsejo para ese día es: visitar la capital, que en una hora o dos a lo sumo ya lo habrás hecho y después hacer la excursión en un 4x4 adentrándote en los interiores de la isla. En esta excursión podrás explorar la especie de jungla con sus enormes árboles, cascadas etc… eso sí cuando acabe la excursión terminarás literalmente negro, debido a que el 4x4 no está techado y atraviesas la capital de la isla con polución incluida y el polvo originado por el 4x4.
Si te gusta la pintura visita el museo de Paul Gauguin el famoso pintor francés que en 1891 se embarca hacia la Polinesia y cautivado por la belleza de estas islas decide quedarse aquí hasta el fin de sus días. En la Polinesia y en su modelo Tehura encontró su inspiración perdida desde hacía varios años, pintando en las islas más de 70 lienzos. No sería Gaugin el único que se enamoró de esta isla, Marlon Brando a raiz de rodar su película El Motín del Bounty y conocer a Tarita, mujer tahitiana que hacía las veces de su compañera de rodaje se enamoró también de Tahití adquiriendo una pequeña isla en el archipiélago, donde vivía cuando sus obligaciones profesionales se lo permitían.
Para comer en la isla, como en principio estarás sólo un día, recomiendo la pizzería L'Api'zzeria que sí está realmente bien, que encontrarás justa a las afueras de Papeete a la izquierda. Por la noche las Roulottes son las dueñas de la ciudad, se instalan en el centro y son unos restaurantes ambulantes donde encontrarás comida nativa, china, francesa... para saciar la sed, encontrarás gran variedad de zumos tropicales y la cerveza Hinano, con la foto de la chica tahitiana.
Conclusión: Tahití es el camino a seguir para poder llegar al paraíso.

miércoles, 25 de marzo de 2009

POLINESIA FRANCESA: Consideraciones Generales

La Polinesia Francesa es un conjunto de 118 islas localizadas en el Océano Pacífico con una superficie total muy aproximada entre mar y tierra a la de Europa. Están formadas por varios grupos de islas que son:
  • Islas Australes
  • Islas Gambier
  • Islas Marquesas
  • Isalas de la Sociedad
  • Archipiélago de Tuamotu

De todos estos archipiélagos me voy a centrar en las Islas de la Sociedad, el considerado más bonito de toda la Polinesia Francesa. La leyenda sobre la creación de estas islas cuenta que antiguamente había cinco lunas sobre el cielo de Tahití que tenían rostro humano y quien las mirase fijamente se volvía loco. El dios creador Taaroa, las hizo temblar produciendo grandes terremotos y haciéndolas así caer al agua formando cinco islas al oeste de Tahití: Moorea, Maiao, Huahine, Raiatea y Bora Bora. Una leyenda bastante bonita sobre la creación del paraíso soñado, la idea que todos tenemos de islas perfectas, playas de ensueño y gente fascinante.

Uno de los aspectos principales a tener en cuenta cuando tengas pensado ir, es que se trata de un destino bastante alejado, al menos de España, por lo que es recomendable visitarlo junto con otras ciudades en las que hay que hacer escala de manera obligatoria. Es por ello que tendréis que planificar bien vuestro itinerario y ver qué escalas son las que os interesan más hacer. Si decidís ir hacia el oeste desde España hay varias opciones que pasan por Nueva York o Los Ángeles, si decidís ir hacia el este las escalas serían bien Tokio, o Bangkok y Sidney. Si finalmente decidís hacer la ruta hacia el este en el tramo Sydney-Polinesia o Tokio-Polinesia recuperaréis un día al atravesar la línea del tiempo. Es aconsejable que en la ciudad que decidáis hacer escala invirtáis un mínimo de 2 días, a menos que queráis llegar a las islas con jet lag. Otro aspecto a considerar es que estamos hablando de un enclave situado en el hemisferio sur, por lo que nuestro verano es su invierno austral y viceversa aunque al tratarse de un clima tropical esto no adquiere mayor relevancia excepto por la época de lluvias, que suele ser de noviembre a abril y es cuando la temperatura alcanza aproximadamente los 30ºC. De mayo a octubre -época seca- la temperatura es un poco más baja, entorno a los 26 ºC. Respecto a la temperatura del agua ronda los 25 ºC. Es recomendable que llevéis un repelente para mosquitos por si decidís adentraros en la vegetación de las islas, o para cenar por la noche en la playa. El idioma de las islas es el tahitiano, pero éste tan sólo lo hablan los nativos por lo que el francés es su segundo idioma y está considerado como idioma oficial de las islas, entendiendo perfectamente el inglés también. La moneda oficial es el franco polinesio, divisa que tendréis que cambiar al llegar allí (1€=119 XPF). El destino puede considerarse como único y no tiene nada que ver con destinos del Mar Caribe, quizá lo único que tengan en común sea el mar, pero ahí se acaba la cosa, las playas no se parecen y el trato al cliente es totalmente distinto al igual que el modo que tienen de entender el turismo. Los hoteles en la Polinesia son grandes complejos al igual que en el Caribe, pero el trato al cliente es sumamente especial y totalmente personalizado, aquí no veremos a los huéspedes con las típicas pulseritas de “todo incluido” que tanta fama han dado a los resorts caribeños. No quiero decir con esto que no esté todo incluido, porque realmente hay en ciertas islas que o llevas la pensión completa contratada o te quedas sin cenar, ya que la opción de salir del complejo hotelero por la noche es totalmente inviable dado que no hay nada más en la isla que a parte de tu hotel. Sin embargo si la idea que tienes es la de beber y comer todo lo que quieras a cualquier hora del día o tomar una copa a las 2 de la mañana olvídate, este no es tu destino. Si decides ir a la Polinesia Francesa no dudes que tienes que alojarte en varias islas ya que aunque todas están próximas entre sí cada una es totalmente distinta de otra, bien sea por sus playas, su relieve, o el color de sus aguas. Podrás optar entre desplazarte en avión, si la distancia lo requiere o en barco, ya que hay islas que están muy próximas entre sí (1 hora en barco / 7 minutos en avión, por ejemplo), no obstante las vistas desde el aire son algo increíble, los aviones no alcanzan mucha altura debido a la proximidad de las islas y el paisaje que se ve desde el aire y los contrastes de colores del agua es algo que merece realmente la pena. Algo más a tener en cuenta es el lado del avión en que decides sentarte en los vuelos inter-islas, mis recomendaciones son: Tahití hacia Moorea lado izquierdo; Moorea hacia Bora-Bora: lado izquierdo; Bora-Bora hacia Rangiroa: lado izquierdo; si haces escala en Tikehau siéntate en el lado derecho para la llegada a Rangiroa y Rangiroa hacia Tahití: lado izquierdo. Lo ideal es que duermas en 3 ó 4 islas, Tahití es destino obligatorio ya que es donde está el aeropuerto internacional y luego a parte de esta isla visitar al menos 2 más. Una palabra muy utilizada por ellos es “motu” la cual significa algo así como islote. Las Islas de la Sociedad están originadas por volcanes extintos que al hundirse han formado una barrera coralina con una laguna interior, por lo que la distribución geológica sigue casi siempre el mismo patrón: suelen tener una isla principal, a su alrededor está la laguna y a una distancia considerable encuentras la barrera coralina. En la laguna encontramos numerosos islotes o mejor dicho motus, algunos de los cuales están habitados. Suelen ser de un tamaño bastante reducido por lo que puedes recorrerlos perfectamente a pie. En los considerados como “mejores motus” es donde las cadenas hoteleras construyen sus resorts, hay motus que permiten la construcción de varios complejos hoteleros pero otros tantos tienen toda la isla exclusivamente para ellos. Puedes optar por alojarte en la isla principal o en los motus, mi recomendación es que lo hagas en estos últimos especialmente en Bora-Bora. No tendrás ningún problema en acercarte a ver el ambiente de la isla, ya que todos los hoteles construidos en motus incluyen el transporte bastante fluido y gratuito (2 veces cada hora aproximadamente) entre el motu y la isla principal. Otra de las características a tener en cuenta en este viaje es el tipo de alojamiento a elegir. Te darán opción a varios tipos de habitación, o más que de habitación de bungalow y deberás decidir cuál es el que quieres y lo más importante, en qué isla quieres cada tipo. Las edificaciones suelen consistir en cabañas, exceptuando en Tahiti. Da igual a qué isla vayas, verás que siempre son las mismas opciones de alojamiento y hay que decidirse. Las diferentes tipologías son: Bungalow jardín (suele ser el más económico), bungalow playa (el intermedio) y por último y el gran favorito el “overwater”. Los hoteles en la Polinesia son resorts enormes, normalmente tienen una especia de cabaña grande sin paredes que hace las veces de recepción con sus mesitas y demás donde suele haber boogies aparcados para trasladar a los huéspedes y a su equipaje a sus respectivas cabañas. El primer tipo de bungalow (jardín), como su propio nombre indica es una cabaña situada en una especie de jardín con sus árboles, suelo de césped, flores… normalmente estas cabañas son muy independientes del resto. Este tipo de bungalow es el idóneo para elegirlo en la isla de Moorea, 1º porque el overwater se reserva para otra isla donde lo disfrutarás más y 2º porque no merece la pena pagar aquí el incremento de precio que supone ir a un overwater, ya que aunque el agua es totalmente cristalina, lo que te da la posibilidad de ver los innumerables peces que pueblan sus corales, no están situados en zonas donde cubran mucho por lo que el salto desde tu cabaña al agua queda muy limitado. El segundo tipo de bungalow (playa) se encuentra situado en primera línea de playa, es decir que según sales de tu cabañita te encuentras con el mar, normalmente estos bungalows suelen tener su propia playa y piscina incluido en el precio, es decir que hay una especie de valla que acota tu zona por así decirlo y nadie que no duerma en ese bungalow accede a “tu playita” a menos que sea un invitado, claro. También es una buena opción elegir este tipo de cabaña en Moorea aunque no veo justificado la diferencia de precio entre éste y el anterior por tener un trocito de playa sólo para ti ya que las playas de los resorts son privadas y no están ni lo más mínimo llenas por lo que estando en la playa privada del hotel tendrás la sensación igualmente de que estás tú solo. Tercer tipo (overwater). Es sin duda el mejor de los tres, también tu bolsillo notará que es el mejor… Se trata de un bungalow construido sobre troncos encima del agua, es por ello que en gran parte de estos bungalows hay una zona donde el suelo es de cristal para poder ver así los peces que pasan bajo tu cabaña las 24 horas del día ya que por la noche bajo el agua hay instalados unos focos para que no te pierdas el espectáculo, es más, también suele haber mesas de cristal en la que puedes abrir su parte superior para alimentar a los innumerables peces de colores que acuden a la llamada del pan que has recogido del restaurante durante la cena, o incluso que podrás dejar abierta por la noche para dormirte con el ruido del mar de fondo. Realmente este alojamiento es un sueño y no te extrañe que cuando tengas que abandonarlo te vayas llorando porque haya sido la mejor experiencia de tu vida. Este bungalow tiene una isla perfecta para disfrutar de él al 100% principalmente por el color del mar en esa isla y es Bora-Bora, un paraíso terrenal sin duda alguna. Pues estas son las consideraciones generales que hay que tener en cuenta a la hora de viajar a las Islas de la Sociedad, en próximas entregas iremos profundizando en las 3 islas más importantes de este archipiélago.

domingo, 22 de febrero de 2009

Islas Seychelles (Mahe)

Las islas Seychelles se encuentran en el Océano Indico. Se trata de un archipiélago de aproximadamente 150 islas de las cuales tan sólo unas 30 están habitadas. La isla principal y más grande es Mahe, con su capital Victoria por lo que es en esta isla donde está localizado el aeropuerto internacional. Los vuelos hasta allí son directos desde Londres, París o Roma y la duración estimada es de 8 horas. Hay que recalcar que se trata de un paraíso fiscal y las medidas de inmigración son bastante importantes, es por ello que para entrar en las Seychelles se necesita tener el pasaporte en vigor, billete de regreso a tu país -que te piden y sellan en el propio aeropuerto nada más aterrizar- y un visado por un mes, que se expide también en el aeropuerto y puedes prorrogar por un año. A la hora de volver a casa, los mayores de 12 años han de pagar una tasa aeroportuaria de 40 $ americanos Lo habitual si vas a pasar unos días en las Seychelles es alojarse en la isla de Mahe, ya que es la que más opciones a parte de playa ofrece al turista, pero si lo que estás buscando es un paraíso solitario lo que deberías hacer es ir a las islas de Praslin, la Digue… sobre las cuales hablaré más adelante. Estas islas tras haber sido colonia francesa e inglesa, a día de hoy son independientes, de hecho los idiomas oficiales de la isla son tanto el francés y el inglés junto con el bollu, idioma criollo derivado del francés que tan sólo hablan los nativos. Las Seychelles es el país más pequeño del mundo que emite su propia moneda que es la Rupia de Seychelles, pero al no cotizar en los bancos nacionales tendrás que cambiar la divisa una vez llegues a las islas (no obstante, tanto en los hoteles como en los restaurantes admiten € y $). El clima de estas islas es tropical y sus estaciones se definen por el comienzo y final de los vientos del sureste, que normalmente soplan de mayo a octubre. El resto del año, reciben la visita de los monzones y por tanto sus lluvias, especialmente en el mes de enero que es el más húmedo de todos, las islas de Mahé y Silhouette son las que más agua reciben. Los meses de julio y agosto son los más secos. La temperatura durante todo el año oscila entre los 24° y los 31°C, y la humedad gira entorno al 80%. Mahe como ya se ha comentado es la isla principal, mide 27 kms de largo por 12 kms de ancho aproximadamente. La mayoría de la actividad de la isla se centra en la parte norte, que es donde están los mejores hoteles e incluso el aeropuerto, Recomiendo el hotel Hilton Northolme por su ubicación dentro de la isla. La forma más fácil de recorrerla es en coche, en un día la habrás recorrido entera, eso sí, al haber sido colonia inglesa han heredado el conducir por el lado izquierdo por lo que hay que tener especial cuidado si no estás acostumbrado. El límite de velocidad en las zonas urbanas es de 40 km/h y en carretera, de 65 km/h. Para alquilar el coche lo más cómodo es reservarlo en tu propio hotel, donde te ofrecerán una gran variedad de modelos desde un coche normal de 5 plazas hasta monovolúmenes, en caso de necesitarlo. El precio por día de un coche de 5 plazas es de aproximadamente 30 €. En el centro de la isla encontramos el Parque Nacional de Morne Seychellois con frondosos bosques y plantaciones de canela y té que impregnan el ambiente. Aquí se encuentra su punto más alto Morne Seychellois con 905 m. Acceder a esta zona con el coche no es difícil ya que con el mapa que te entregan en el hotel verás que no hay pérdida (no hay muchas carreteras) lo único que la subida hay que hacerla con mucho cuidado, la carretera es muy estrecha y no tiene quitamiedos, a lo que si le sumas el hecho de conducir por el lado izquierdo y siempre al borde de un precipicio, hace que el mejor aliado sea un buen copiloto. En la parte sur y oeste se encuentran el Parque Nacional Baie Ternay y el Parque Nacional Port Launay Marine. La capital Victoria es de dimensiones muy reducidas, para hacerte una idea de lo reducido que es tan sólo cuenta con un semáforo. Se trata de una ciudad de estilo colonial con típicas mansiones de madera y variedad de templos católicos, musulmanes e hindúes. En la calle principal la mayor atracción es una réplica idéntica del Big Ben, el famoso reloj de Londres, pero de tamaño mucho más reducido, también en Victoria podrás visitar el Jardín Botánico con las especies más representativas de la flora y la fauna endémica, entre las que destaca la colonia de tortugas terrestres gigantes y una especie de murciélagos denominada fruits bats pues se alimentan de fruta, polen y néctar y del Coco de Mar que la semilla más grande del mundo y uno de los símbolos de las Seychelles, el Museo Nacional de Historia, el Museo de Historia Natural, la Bibliteca Nacional y el Mercado Sir Selwyn-Clarke, donde podrás encontrar los productos alimenticios típicos de la isla y artesanía sin olvidarnos de los souvenirs para llevar a casa Al este de la ciudad de Victoria encontramos la zona de New Port donde se encuentra el puerto, como su propio nombre indica, aquí encontrarás numerosos Yates y el muelle de los ferries que comunican las distintas islas. En los alrededores de New Port está el monumento Zonm Lib, que representa la liberación del colonialismo y muy cerca una escultura de gran tamaño denominada The Three Wings que representa a los continentes Europeo, Africano y Asiático. Respecto a las playas de Mahe podemos destacar por encima de todas la de Beau Vallon al Noroeste de la isla, con tres kilómetros de longitud y con forma de media luna, es perfecta para practicar windsurf por su gran oleaje. Para hacer snorkeling destaco la de Anse à la Mouche, al oeste de la isla y bastante más tranquila que la anterior. Baie Lazare en el suroeste de la isla es otra buena opción, se trata de una playa sombreada gracias a los árboles que la rodean y junto a un pueblo de pescadores. Punta Noroeste las playas destacan por su paisaje singular gracias a las rocas de granito y vegetación igual que les pasa a las playas de Anse Intendance y Police Bay (al sur de la isla).

Islas Seychelles

La isla de La Digue, a 40 kilómetros al noreste de Mahe, es la famosa isla de las rocas graníticas de color rosa, un lugar que no debes perderte si has decidido ir a las Seychelles. Para acceder a esta isla lo más cómodo es hacerlo en avioneta hasta Praslin y una vez allí en catamarán hasta La Digue. La mejor vista la tendrás al acercarte a la isla y ver la famosa playa de Anse Source d'Argent con sus enormes rocas que la convierten en un sitio surrealista. Para recorrer la isla, que es muy pequeña (10 km²), hay una especie de carros tirados por bueyes. Otra de las opciones es alquilar una bicicleta y así poder visitar los encantos que esta isla ofrece a parte de sus playas. Existe una zona llamada l’Union un bosque repleto de gallinas y tortugas gigantes, además de plantas e insectos autóctonos.
Praslin es la segunda isla más grande de las Seychelles aunque no deja de ser pequeña, 10 kms de ancho por 3 kms de largo. Aquí viven 3 de los tres pájaros más extraños del mundo: el pichón de la fruta, el bulbul y el papagayo negro. También en esta isla encontramos el Valle del Mai, una especie de sendero considerado Patrimonio de la Humanidad donde crece el famoso Coco de Mar de las Seychelles.
Si lo que pretendes es practicar submarinismo mi recomendación es que lo hagas en la isla coralina de Desroches, ya que la fauna marina que rodea la isla la mejor que encontraremos en todo el archipiélago.
Para quienes quieran ver la naturaleza en su estado puro lo mejor es visitar las isla de Fregate, se trata de una isla muy pequeña con 2 kilómetros de largo por 0’5 de ancho, aquí destaca la gran variedad de aves exóticas que sólo habitan en esta zona del mundo, como el Magpic-Robin o el tordo urraca. Si te das un baño en estas aguas es más que probable que lo hagas en compañía de delfines.
Bird Island está localizada a 96 kilómetros al norte de Mahé aproximadamente 30 minutos de avioneta, aquí el visitante ve y siente la naturaleza en estado puro, te sentirás como si fueras el propietario de la isla, ya que sólo se admiten 50 turistas cada vez. Los guías te darán instrucciones para moverte sin peligro y te entregarán una linterna para orientarte por las noches, ya que no hay luz eléctrica. Esta isla es famosa por el millón y medio de aves que la habitan, como los sootysterns. Pero lo principal de esta isla son las tortugas gigantes, en particular Esmeralda –la tortuga más vieja y grande del mundo, según el Guinness– desde hace 200 años.
En definitiva, las Seychelles no defraudarán a quienes las visiten en busca de playas, flora y fauna únicos. Un paraíso africano digno de ser visitado.

lunes, 16 de febrero de 2009

Sydney

Casi en las antípodas nos encontramos con Sydney, la ciudad más antigua y grande de Australia y junto a Melbourne y Camberra una de las más importantes. Sydney es la ciudad más poblada de Australia con casi 4 millones de habitantes.
Se trata de una ciudad muy cosmopolita. Su skyline nos puede recordar en cierta manera a Nueva York, eso sí, en pequeño, gracias a su gran número de rascacielos. Sus habitantes son muy agradables y hacen sentir al turista como uno más de ellos.
Hay que tener en cuenta que nuestro verano es su invierno, por lo tanto si decidís ir en la época estival española no olvidéis incluir en la maleta ropa de abrigo, la temperatura no suele bajar de los 8 grados pero es lo suficiente para que si no llevamos algo de manga larga pasemos frío.
La manera más sencilla y cómoda de recorrer el centro de Sydney es a pie, ya que el centro turístico no es muy grande y así no se nos pasará nada por alto.
Mi recomendación es alojarse en la zona colindante a Darling Harbor, se trata de un puerto que a día de hoy se ha convertido en un sitio muy popular, con restaurantes, bares y tiendas. Aquí mismo también encontramos en Museo Marítimo Nacional y el Acuario de Sydney que es la principal atracción de Australia y uno de los más importantes del mundo, debido a la gran variedad de especies marinas que podemos encontrar, en su mayoría traídos de la Gran Barrera de Coral pero también del resto de los océanos. El precio aproximado de la entrada es de 27 Aus$ (14 €). Si quieres disfrutar de una langosta a la plancha por un precio bastante asequible, no dejes de ir al Restaurante Nick’s, en el mismo Darling Harbor.
Un sitio que no debes perderte es la Torre de Sydney, se trata de un edificio de 305 metros de altura desde que el podrás llavarte una visión panorámica de esta ciudad.
El barrio de The Rocks es el más popular y antiguo de Sydney en el que encontrarás edificios históricos, pubs, galerías de arte, restaurantes y tiendas turísticas todo ello junto al puerto principal y con las mejores vistas del mítico edificio de la Ópera. En The Rocks encontramos el Museo de Arte Contemporáneo con una colección de arte australiano e internacional. Este barrio podría considerarse como “el más europeo” de la ciudad. Si te gusta comer carne recomiendo el restaurante Phillip’s Foote (http://www.phillipsfoote.com.au/), en este restaurante eliges la pieza que quieres al peso, te la cortan y acto seguido eres tú quien te la cocinas en unas barbacoas enormes que tienen en un jardín.
Otro punto a destacar es el Puente del Puerto de Sydney, construido en 1932, en su día con sus 500 metros de longitud fue el puente más largo del mundo de un sólo arco. Actualmente puedes subir a él acompañado de un guía y recorrerlo a pie, eso sí, siempre sujeto por un arnés.
Todas las grandes ciudades tienen un parque y Sydney no iba a ser menos, se trata de Hyde Park un parque bastante grande que encontramos en el centro de la ciudad y que es muy popular entre los trabajadores a la hora de la comida.
Como todo el mundo sabe el edificio más famoso de Sydney es la Ópera (Sydney Opera House), este edificio fue construido en 1973, y se trata de una de las obras más famosas de la arquitectura contemporánea. Su estructura asemeja la forma de las velas de un barco y está hecho a base de azulejos que en contra de lo que creemos y parece a simple vista, no son blancos sino de color crema. Este edificio como su propio nombre indica tiene una sala grande para ópera, otra para conciertos, y otras salas más pequeñas. Se trata de un emblema de la ciudad, es el edificio más fotografiado de Australia y uno de los más fotografiados del mundo. Por unos 130 Aus$ (65€) puedes disfrutar de un espectáculo en la sala de la ópera. Para comprar las entradas recomiendo hacerlo con antelación, para no correr el riesgo quedarte sin ellas los días que vas a estar allí. En la página web http://www.sydneyoperahouse.com/whatson/index.aspx puedes adquirirlas sin ningún problema, ya que se trata de su web oficial. Como en todos los teatros en el descanso podrás tomar una copa de champagne con las espectaculares vistas del puerto que ofrece este edificio, eso sí, al módico precio de 10 € la copa.
Si quieres ver la ciudad desde el mar no dudes en acercarte al Puerto y coger un ferry, por aproximadamente 12 Aus$ (6 €) podrás recorre la costa y tener una panorámica de la misma desde otro punto de vista. Hay muchos recorridos y horarios por lo que no tendrás ningún problema en coger cualquier ferry nada más llegar al puerto.
No podemos olvidar que Sydney es una ciudad costera y como tal tiene más de 50 playas entre las que destacan las de Bondi y Manly. A estas playas, que se encuentras a unos 10 Km de Sydney, se puede acceder muy fácilmente utilizando el ferry. Son playas muy visitadas tanto por los turistas como por los habitantes de la ciudad y en sus alrededores encontrarás un gran ambiente surfero así como parques, barbacoas, mercados, restaurantes y tiendas. En contra de los que pueda parecer se trata de playas aisladas y tranquilas y son ideales para practicar el submarinismo por la variedad de especies marinas que habitan en sus aguas y entre los meses de mayo a agosto si tienes suerte podrás encontrarte con grandes ballenas.
Al sur de la ciudad está Chinatown. La población china ha vivido en este lugar desde el siglo XVIII. A día de hoy ya no se trata de un centro residencial, ya que sus habitantes se han trasladado a otras zonas de Sydney como Chatswood, Strathfield y Hurstville, sino más bien de un sitio cultural y comercial, en el que encontraremos las empresas con más renombre del continente asiático. En el Chinatown los fines de semana colocan un gran mercado llamado Paddy’s Market en el que podrás encontrar de todo, gafas de sol, ropa, fruta, flores… En los exteriores de Sydney encontramos otro barrio muy famoso, se trata de Paddington aproximadamente a 3 kilómetros al este. Este barrio destaca por sus casas victorianas y por el mercado que encontrarás los sábados en Oxford Street, en el que se comercializan productos nuevos y usados, artesanías y comidas exóticas. En esta misma calle encontrarás muchas tiendas de moda y galerías de arte.
Si tienes un día libre en Sydney deberías acercarte a las Montañas Azules (Blue Mountains) se trata de un Parque Nacional localizado a 80 kms de la ciudad y que ha sido catalogado como Patrimonio de la Humanidad. Su nombre es debido a la gran cantidad de árboles eucalyptus que hay en la zona, que al desprender su aceite en al aire producen una bruma azulada. Aquí encontramos el Katoomba Scenic Railway, que según el Libro Guinness de los Records, es el tren más empinado del mundo. Los vagones descienden 415 metros a través de un túnel de excavado en la roca, con aproximadamente 52º de inclinación. Originalmente se utilizó por los mineros como forma de acceso a la Mina de Katoomba construida entre 1878 y 1900. Destaca también en este parque la formación rocosa de Tres Hermanas, se trata de tres salientes en la roca en el borde del acantilado.
Sydney es una ciudad muy bonita para visitar, eso sí con 4 ó 5 días tendrás suficiente.

viernes, 30 de enero de 2009

Hawaii (1ª Parte)

Seguro que alguna vez se os ha pasado por la cabeza ir a Hawaii, pues bien, es una de las mejores ideas que se os ha podido ocurrir. Mi experiencia allí ha sido genial. Lo que comúnmente conocemos como Hawaii, se corresponde con el conjunto de islas que forman dicho archipiélago. Son un total de 18, entre islas y atolones, pero las principales son: Oahu, Maui, Kauai, Lanai, Molokai y Hawaii. De todas ellas, la isla principal es Oahu y su capital es la archiconocida Honolulu. El aeropuerto internacional está por tanto en Oahu y es uno de los aeropuertos más bonitos que podréis ver, está repleto de árboles que forman una especie de jardín frondoso en su interior por lo que nada más aterrizar allí te da la sensación de estar en un lugar exótico. Cuando bajas las escalerillas del avión y llegas abajo, lo primero que recibes y te llena de ilusión, son los típicos collares Hawaianos, de flores hibiscus, acompañados de su tradicional y amable Aloha!! Una vez que ya lo tienes en el cuello, empiezas a ser consciente de que realmente estás en Hawaii. La isla de Oahu no es muy grande, aproximadamente 48 km de este a oeste y 70 km de norte a sur. Para los traslados desde el aeropuerto al hotel no tendrás ningún problema, ya que a la salida del aeropuerto hay muchísimos taxis. Quizá la idea preconcebida que tenemos de Hawaii, no es la que realmente es, por lo menos en la isla de Oahu. Se trata de un lugar exótico pero no paradisíaco, con esto me refiero a que Honolulu es una ciudad que cumple con todos los requisitos de la típica ciudad norteamericana, tiene un distrito financiero repleto de rascacielos, grandes almacenes, restaurantes y cantidad de coches llenan las carreteras de la capital. Hemos de entender, que en esta isla casi todas las personas trabajan en Honolulu, lo que quiere decir, que también aquí existen las “horas punta” y más teniendo en cuenta que todo el mundo ha de coger la misma carretera para llegar. En Oahu encontramos una carretera principal que circunvala toda la isla y unas carreteras secundarias que van de norte a sur. La principal zona hotelera, está en la conocidísima playa de Waikiki, al sur de la isla. Allí encontraremos todos los hoteles más conocidos; el Hilton, el Sheraton, el Four Seasons, etc. La playa de Waikiki no es muy ancha, pero sí inmensamente larga, aproximadamente 2,5 km, y la fama que tiene es merecida. Bajo mi punto de vista, sí merece el honor de estar entre una de las 7 playas más bonitas que puedas encontrar en el mundo. Bordeando todos los hoteles de este área, han construido un caminito junto a la arena, que se convierte en zona de peregrinación con las puestas de sol. Mi recomendación es el hotel Hilton Hawaiian Village, que se encuentra perfectamente situado en la playa de Waikiki, componiéndose éste de varios edificios, llegando alcanzar algunos de ellos alturas impresionantes, gracias a sus 20 plantas. La mejor opción, es pedir una habitación alta en la Torre Tapa con vistas al mar. Es muy probable que lo primero que quieras hacer nada más llegar, sea darte un chapuzón en las maravillosas aguas del Pacífico, es algo que te pide el cuerpo nada más verlo y seguramente jamás olvides tu primer baño en este Océano. El agua siempre está tibia, aproximadamente a 24ºC, por lo que no hay ningún problema a la hora de bañarte a cualquier hora del día o de la noche. Lo malo es que te encuentres algún tiburón, pero de eso hablaré más adelante. Para comer, si no quieres hacerlo en el hotel, no tendrás ningún problema si estás alojado por esta zona, ya que a tan sólo 5 minutos andando, encuentras la calle principal con cantidad de restaurantes típicos de la isla, pero también verás franquicias tan conocidas como Tony Roma´s, Planet Hollywood, etc. Esta ciudad puede decirse que es algo nocturna, debido a que las tiendas están abiertas hasta altas horas de la noche, por lo que no tendrás excusa para llevarte souvenirs de vuelta a casa. Mi recomendación es que no dejes de llevarte plata, a parte de estar baratísima, es de muy buena calidad. Para conocer la isla, lo mejor es dedicar un día en recorrerla en coche. Puedes optar por alquilar uno y con un mapa, que todos los hoteles tienen, recorrerla tu mismo (no te vas a perder, ya que como he dicho tan sólo hay una carretera que la circunvala) o bien contratar a un guía, y que sea él quien conduzca y te lleve a los sitios. Para quienes opten por lo primero os voy a dar algunas recomendaciones de los sitios más especiales de la isla, partiendo de Waikiki y en sentido contrario a las agujas del reloj. A las afueras de Waikiki encuentras la zona residencial de Hawaii, es donde muchas de las estrellas tienen sus mansiones, algunas de ellas espectacularmente bonitas (allí tienen una casa de playa, Britney Spears o la fallecida Marilyn Monroe). Siguiendo la carretera como he dicho en sentido contrario a las agujas del reloj, otro punto de interés donde has de hacer una parada es en Hanauma Bay, si recuerdas la película de “El Lago Azul” parte de ella fue rodada allí, se trata de una bahía preciosa, con el agua totalmente cristalina y repleta de corales, por lo que se convierte en uno de los sitios más interesantes para practicar snorkeling o submarinismo. Desde la carretera hay un mirador que ofrece unas vistas fantásticas del volcán Diamond Head. El siguiente punto de interés, es la comúnmente conocida como la “Playa de los Enfermos”, este nombre le viene dado a que mucha gente llama al trabajo con la excusa de que está enferma y realmente están practicando surf aquí, a consecuencia de las magníficas olas que se dan en esta parte de la isla, por lo que es más que probable que si tu jefe también está enfermo te le encuentres aquí, y no es broma. Hay que entender que el surf para ellos no es tan sólo el deporte principal de la isla, sino que lo entienden como una filosofía de vida y es practicado casi por el 100% de los habitantes. Siguiendo el camino antes marcado, llegas al Culture Center, se trata de un espacio donde te enseñan las tradiciones de este archipiélago, desde los collares de flores hasta su creencia en los dioses. Pero la mejor hora para visitar este centro cultural es por la noche, ya que incluye un show con cena y espectáculo. El mejor espectáculo nocturno (Luau) es el que hacen en Paradise Cove, allí podrás ver a las chicas y chicos bailando sus típicas danzas hawaianas (Hula), en un entorno perfecto con el ruido de las olas de fondo. Estos bailes a diferencia de los del sur del Pacífico (Polinesia Francesa) son mucho más pausados y sensuales. Como colofón final, te sacan a bailar para que tú también te sientas parte del espectáculo. Si lo que pretendes es casarte en Hawaii, Paradise Cove te ofrece la posibilidad hacerlo preparándote una boda en la que se cumplen todos los ritos hawaianos.

Hawaii (2ª parte)

La siguiente parada importante la encuentras en Haleiwa, es un pueblo en la Costa Norte (North Shore). La Costa Norte es muy distinta de la Costa Sur, aquí no hay ciudades sino pueblecitos y todos los habitantes viven por y para el surf. No es extraño que los niños se despierten alrededor de las 5 de la mañana y antes de ir al colegio se pasen por la playa para practicar su deporte favorito. En esta zona encontramos las mejores playas para practicar el surf. Las olas en invierno llegan alcanzar una altura de 14 metros. A primeros de diciembre es cuando tiene lugar en Hawaii las competiciones mundiales del Surf, conocido como “La Triple Corona”, si vas en esta fecha, lo mejor es alojarte en el Hotel Turtle Bay, estarás a un paso de vivir el surf en su más álgido apogeo. Las playas más importantes de esta zona son Waimea Beach, Banzai Pipeline o Sunset Beach, lugares míticos para los amantes de este deporte. Si quieres practicar surf o aprender, no lo dudes ni por un instante, estás en el sitio perfecto y con los mejores profesores del mundo. Éstos, dan clases por días y horas y no te garantizan que salgas convertido en un Kelly Slater, pero sí que seas capaz de aguantar de pie sobre la tabla bastante tiempo. Tan sólo una recomendación, aunque sea lo que menos te apetezca cuanto más tapado vayas a practicar surf mejor, lo ideal es una camiseta y un bañador de chico, ya que la superficie de la tabla simula papel de lija y te puedes hacer bastantes heridas en las rodillas y pecho. En Haleiwa también podrás hacer una excursión para sumergirte en una jaula y ver a los tiburones a centímetros de ti. El tema de los tiburones es un tanto extraño, si le preguntas a los nativos sobre si puedes tener un encuentro con estos animales mientras disfrutas de un bañito, es más que probable que te digan que en Hawaii no hay tiburones, que es una leyenda. Esto es para que los turistas no se asusten y sigan acudiendo a las islas. Hay pocas probabilidades de encontrarte con ellos, pero existir existen. La inmersión en una jaula de tiburones es una experiencia que no olvidarás jamás. La empresa que lo organiza se llama “North Shore Shark Adventure”. Consiste en salir a las 8 de la mañana del puerto de Haleiwa en una barquita de no más de 10 metros de eslora, que en su parte trasera lleva la jaula, para la inmersión. En el barco como máximo habrá 4 valientes o locos con coraje, que vayan a tener el encuentro con los tiburones, más otros 4, que simplemente divisan la experiencia desde el barco, más 3, tripulantes. Aproximadamente 15 minutos después de haber salido del puerto empezarás a ver aletas de tiburón a tu alrededor, en ese momento los tripulantes abren un arcón y un hedor un tanto repulsivo comienza a invadir el ambiente, es carnaza!!!! comienzan a echarla para atraer así a más tiburones, y hacer que éstos se vuelvan más agresivos, en ese momento es cuando ya bajan la jaula al mar y te toca saltar desde el barco justo al centro de la jaula, mientras rezas por no confundirte, y conseguir saltar dentro para no ser así pasto de los tiburones… Una vez conseguida esta primera hazaña, lo único que te queda, es ponerte las gafas y disfrutar de la experiencia. En ocasiones verás que los tiburones rozan la jaula pudiendo ver sus enormes dientes a centímetros de ti, esto es debido a que la carnaza una vez que tú estás dentro de la jaula la tiran a tu lado para que puedas verlos lo más cerca posible. Es una experiencia única muy bien organizada y a pesar de su peligro, es algo que recomiendo al 200%. Los escualos que verás, suelen ser tiburones galápago, de una longitud aproximada de 4 metros, pero de octubre a marzo es cuando el “gran tiburón blanco” hace su presencia en estas aguas, ya que la temperatura del mar en verano es excesivamente alta para ellos. Una vez concluida la experiencia de los tiburones y consigas controlar la explosiva subida de adrenalina, puedes dar un paseo por Haleiwa, para ver el ambiente del pueblo. Para comer, recomiendo un pollo asado al estilo Hawaiiano. En el propio pueblo hay una especie de furgoneta donde en su parte trasera asan los pollos, suena algo raro, lo sé, pero si estáis allí, no dudéis ni por un momento pediros un pollo, son pequeñitos y los mejores que yo he tomado en mi vida; para comer tienes unas mesitas de madera al lado y no, no hay camareros, ni cubiertos, ni nada, tan sólo el pollo en una especie de tupper, te lo dan troceado y a disfrutar!!! En este sitio verás que los turistas brillan por su ausencia, tan solo los oriundos saben dónde está lo bueno!! Para el camino de vuelta, lo mejor es parar en la Plantación de Dole, se trata de una plantación de piñas enorme, es una más de las atracciones turísticas que ofrece la isla. A lo largo de todo el camino observarás que en la zona norte de la isla, el paisaje es muy verde con grandes árboles que forman frondosos bosques, en esta isla se grabaron parte de las escenas de Parque Jurásico. Otro punto de interés que no puedes dejar de ver, es Pearl Habor, a parte del museo de rigor, también encontramos el Missouri Memorial; un recuerdo sobre el comienzo de la entrada de EE.UU. en la II Guerra Mundial. Hundido a día de hoy sigue el Acorazado Arizona, y sobre él, está amarrado el Missouri, barco gemelo del Arizona, el cual puedes visitar. La entrada al recinto de Pearl Harbor cuesta aproximadamente entre 16 y 23 $, dependiendo de si quieres entrada que incluya la visita al barco Missouri o no. Para los traslados en Honolulu, lo más cómodo es coger un autobús, los recorridos no son muy grandes y son bastante curiosos, por lo que se hacen muy cómodos y atractivos. Si tienes oportunidad, lo mejor es que inviertas un día en visitar otra isla. Hay aviones de la Compañía Hawaiian Airlines que por un precio no muy elevado (entre 50$ y 150$ dependiendo de a qué isla quieras ir) te dan la posibilidad de llevarte una imagen un poco más amplia del archipiélago. Lo mejor es que cojas un avión a primera hora de la mañana, ya que tardan entre 30 minutos y 1 hora en llegar al resto de islas y el regreso sea a última hora de la tarde. La segunda isla más famosa, es Maui, se trata de una isla de dimensiones mucho más reducidas que la de Oahu, aquí no encontrarás las masificaciones que hay en Honolulu o Waikiki pero tampoco se trata de una isla paradisíaca. En Maui destacamos la subida al volcán Haleakala, se trata de un volcán apagado pero no extinto, desde arriba del todo tendrás unas vistas muy bonitas de Maui y de las islas cercanas. Mi recomendación personal en este caso, es que si vas a estar unos días por Hawaii, no los inviertas en esta isla, es muy aburrida y no merece la pena. La isla que yo recomiendo especialmente para dedicarle un día, es Hawaii; conocida como Big Island, por ser la mayor de todas. La principal atracción, es que los volcanes Mauna Loa y Kilauea, aún siguen activos, en éste último podrás ver cómo constantemente está vertiendo lava en el mar. Como conclusión final, decir que Hawaii es un destino único y precioso, pero recalcar que no es paradisíaco en contra de la imagen que podamos tener, aunque sí muy exótico. Se te quedará la imagen de sus playas y habitantes, grabadas para siempre en tu memoria. Dicho esto, ¿que más se puede decir?... Ah! sí, Alooooha!!!