domingo 24 de octubre de 2010

Jaipur: La ciudad rosada

Es la capital del estado de Rajastán y una de las ciudades más importantes y con más historia de India. Fue fundada en 1728 por el Maharajá Sawai Jai Singh, gobernante de Amber y gran aficionado a la astronomía, motivo por el cual es famoso el Observatorio de la Ciudad al que me referiré más adelante. Esta ciudad es conocida como “la ciudad rosa” debido al material utilizado para la construcción de sus edificios, el estuco, que imita la arenisca. Jaipur está dividida en seis barrios que se separan entre sí por avenidas de unos 34 metros de ancho.

Uno de los principales atractivos de Jaipur es la ciudad fortificada de Amber a tan sólo 11 kms y que en su día fue la capital del estado.
Lo que actualmente se conoce como Amber Fort era inicialmente un palacio dentro del fuerte de Amber original, que hoy día se le llama Jaigarh Fort localizado en una colina y conectada al resto de la ciudad a través de caminos fortificados. Jaigarh Fort está construido, como viene siendo habitual en esta zona, con piedra arenisca roja y mármol blanco.


Para subir al fuerte puedes hacerlo bien a lomos de elefante, o en 4x4. Si eliges la primera opción mi recomendación es que madrugues, ya que el número de elefantes es limitado y a partir de cierta hora dejan de prestar el servicio, si por el contrario eliges hacerlo en 4x4 no habrá problema con la hora a la que llegues. Una última elección es hacer la subida a pie, serán aproximadamente 2 kilómetros hasta llegar al fuerte pero si puedes elegir una de las dos maneras anteriores no lo dudes, el camino es cuesta arriba y más vale guardarse fuerzas para ver el fuerte que es bastante grande.
El paseo tiene unas vistas increíbles con la ciudad de Jaipur al fondo, el lago Maotha y la muralla original de la ciudad. Una vez alcanzado el palacio, puedes visitar el fuerte con una visita guiada o hacerlo por ti mismo. La sala más impresionante es la conocida como el vestíbulo de los espejos, en la que gracias al intrincado diseño de sus espejos de tamaño mínimo y a su disposición, con encender tan sólo la luz de una vela se ilumina toda la estancia.
A la salida del fuerte verás como los encantadores de serpientes hacen su show sacando la cobra del cesto al ritmo de la música de sus flautas, una atracción más del complejo que no puedes perderte!
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Otros puntos de interés en la ciudad de Jaipur son: el Palacio Museo, que consiste en un inmenso recinto con grandes patios rodeados por diversos edificios. Destaca una galería con numerosos arcos, todos ellos labrados en mármol. Casi todos los edificios del recinto están pintados en rosa combinado con blanco.
En una de las dependencias del palacio hay una tienda de artículos de madera tallada, algunos de gran calidad, donde puedes hacer algunas compras y en virtud del tira y afloja del regateo se puede conseguir un buen precio siempre y cuando no lleves prisa.
Otra parte del palacio ha sido transformada en museo, donde puedes ver tejidos, tapices, instrumentos musicales, armas, pinturas, manuscritos y miniaturas, pero lo que mas llama la atención son los trajes de un antiguo Maharajá que, a juzgar por el tamaño de sus ropas medía más de dos metros de altura y más de uno de anchura de hombros, lo que raya con la ficción y transporta al visitante a un cuento oriental de gigantes y princesas.

El edificio principal del Palacio Museo es el Chandra Mahal, con forma de pirámide y seis plantas de altura.
Este edificio sólo puede admirarse desde el exterior, ya que sigue siendo la residencia de la familia del actual Maharajá de Jaipur; su entrada se encuentra flanqueada por la Guardia del Majaraha, cinco hombres con uniforme blanco, zapatos negros, bigote y un gran turbante rojo y se encuentra en un ala anexa bajo un mirador con tres arcos; tanto la entrada como el mirador están intensamente decorados con respresentaciones de figuras
femeninas y 5 pavos reales con las plumas de la cola estendidas rodeados de motivos florales y geométricos .



Otro lugar de interés en la ciudad es Jantar Mantar, uno de los cinco observatorios astronómicos construidos en la India por el Maha rajá Jai Singh en 1728, quien además de guerrero era conocido por su afición a su astronomía.
Consiste en una colección de monumentos escultóricos, cuyas formas permitían el estudio de la evolución de las sombras producidas por el sol . El más impresionante es una estructura de 27 m. de alto cuya sombra se mueve a una razón de 4 metros por hora.
Finalmente destacamos el Hawa Mahal o Palacio de los Vientos construido en el año 1799 por el Maharajá Sawai Pratap Singh, diseñado por Lal Chand Usta y considerado como el máximo exponente de la arquitectura Rajput.
Aunque en la actualidad se conserva poco más que la fachada, el palacio se ha convertido en el símbolo de Jaipur, tiene cinco pisos y al ser los dos superiores un poco más estrechos, le confiere una forma piramidal. El acceso entre pisos curiosamente no se hace a través de escaleras sino mediante rampas. La estructura exterior del palacio recuerda a la cola de un pavo real, animal de gran simbolismo en India.
El material utilizado en la construcción es arenisca roja y rosa, con incrustaciones realizadas en óxido de calcio.
El Palacio de los Vientos a diferencia de la mayoría de palacios en India, no está rodeado de jardines, sino que se encuentra en el centro de una de las principales calles de la ciudad. La fachada principal que da a la transitada calle tiene un total de 953 pequeñas ventanas lo que permitía que el palacio se mantuviera con buena temperatura incluso en verano. El viento que circulaba a través de ellas fue lo que le dio nombre a este palacio.
Antiguamente, el Palacio de los Vientos formaba parte del Palacio de la ciudad y servía como extensión de la cámara de las mujeres destinada al harén. La función original del edificio era la de permitir a las mujeres reales observar la vida cotidiana de las calles de la ciudad sin ser vistas.
Por último, no podemos hablar de Jaipur sin hacer una mención especial a sus “mercadillos”, el Bazar Johari, Kishanpol, Bapu… todos ellos están localizados unos a continuación de otros y cada uno está especializado en unos artículos de venta en concreto, que en definitiva forman un inmenso mercado ocupando varias calles de la ciudad.
Este es el mejor lugar para comprar joyas, de hecho Jaipur es uno de los lugares más importantes en la producción de joyas a nivel mundial.
Puedes encontrar colgantes, collares, pendientes o anillos hechos de oro con incrustaciones de piedras preciosas como diamantes, esmeraldas, rubíes o perlas, la variedad de los diseños es enorme e incluso puedes elegir tu mismo el diseño del anillo o colgante y del de la piedra preciosa, teniendo así una joya totalmente personalizada.

Esta ciudad es conocida mundialmente, no sólo como productora de joyas, sino por sus técnicas utilizadas en el corte y pulido de las gemas. Se pueden encontrar joyas a buen precio, pero se recomienda tener algo de conocimiento sobre este tipo de objetos ya que los precios varían significativamente entre dos objetos que pueden parecer iguales.
Destaca el rubí estrella, una variedad del rubí que tiene la peculiaridad de mostrar un asterisco en su superficie cuando la luz se refleja sobre él. Esta piedra preciosa es característica de esta zona de la Tierra y los yacimientos más importantes los encontramos en Myanmar, India, Tailandia y Sri Lanka. También en este gran mercado a parte de las joyas puedes ver flores, carros de bueyes, tiendas de ropa, calzado –principalmente hecho en piel de camello-, alfombras, muebles, objetos de latón, gente y más gente… si tienes opción de subir a un altillo y divisar el panorama desde allí apreciarás la viveza del color que te rodea debido principalmente a los saris que utilizan las mujeres, que especialmente en el Estado de Rajastán son de unos colores muy vivos.
El mercado a pesar de su enorme tamaño tiene los mismos puntos en común que el resto de mercados del país, todos los comerciantes intentando venderte algo, el caos reinando a cada paso con animales cruzando las calles, motos, rickshaws e incluso aquí en concreto podrás ver monos saltando de un puestecillo a otro. Si notas una especie de latigazo en alguna parte de tu cuerpo no lo dudes, ha sido la cola de un mono.

domingo 12 de septiembre de 2010

Un circuito por India: Delhi

La primera parada en India suele ser Delhi, capital de la República de la India. Con casi 1.500 km ² y 18 millones de habitantes, se trata de la séptima ciudad más poblada del mundo. Asimismo, es una de las ciudades más antiguas ya que su historia se remonta a 3.000 años. Delhi ha sido la capital de la India desde su independencia en 1931 que dejó de serlo Calcuta. Durante gran parte de su historia, fue la sede del poder de varias dinastías musulmanas. La moderna capital es en realidad la suma de dos ciudades: la Vieja Delhi (también conocida como Shahjahanabad), apiñada dentro de las sucias y estrechas callejuelas, rodeado por las murallas del Fuerte Rojo, y Nueva Delhi, el polo opuesto, emplazamiento de la Ciudad Imperial y bulevares arbolados donde se encuentran la mayoría de las embajadas. Llama la atención cuando llegas a esta cuidad lo inmensa que es, la pobreza y los altos niveles de contaminación suponen un desafío para los sentidos del viajero más experimentado. La Vieja Delhi, construida en el siglo XVII, es sólo la última de las siete ciudades que han ocupado el emplazamiento desde la llegada de los musulmanes. Alrededor de Nueva Delhi, en especial en la zona conocida como Transjamuna, se extienden los suburbios y barrios de chabolas levantados para acoger a la creciente población. La explosión demográfica ha traído más pobreza y degradación: el 45% de los habitantes de Delhi viven en chabolas y se dedican a mendigar por las esquinas de la ciudad. En India, los niveles de alfabetización han aumentado espectacularmente en los últimos años, aunque en la capital, el analfabetismo sigue predominando entre la población. Para ir de un sitio a otro has de invertir bastante tiempo, provocado ya no sólo por la lejanía en sí de los sitios de interés, sino por el caos circulatorio que hay. Una de las experiencias jamás olvidarás de Delhi es pasear por los caóticos, ruidosos y malolientes callejones de la Vieja Delhi. Al sur de la Ciudad Vieja está Rajpath y los edificios de Raisina Hill (Rashtrapati Bhavan y el Secretariat), que conforman el núcleo central de la Nueva Delhi británica. Tras el bullicio de la Vieja Delhi, la elegancia y el ambiente de esta zona suponen un agradable respiro. Entre la Vieja Delhi y Rajpath se encuentra Connaught Place, la zona de negocios de Nueva Delhi, en la que se amontonan bancos, bares, restaurantes y hoteles a la caza de clientes. Es mejor no visitar Delhi durante el verano. A partir de mediados de abril, las temperaturas suben de modo alarmante. Durante la mayor parte de los meses de mayo, junio y julio los termómetros se mantienen alrededor de 45°C hasta la llegada del Monzón. La mejor época para visitar la ciudad es febrero o marzo. Como ya se comentó en el post anterior la forma más fácil, cómoda y efectiva de traslado dentro de la ciudad es bien en taxi o bien en rickshaw. Lo mejor que puedes hacer para que tus días en esta cuidad te cundan es organizarte las visitas por zonas, hay sitios de interés que están muy próximos entre sí. Un ejemplo de recorrido provechoso podría ser empezar por la Vieja Delhi viendo el Fuerte Rojo, Mezquita de Jama Masjid y el Mercado de Chadni Chowk, esto podrías verlo fácilmente en una mañana, claro está dependiendo un poco del tiempo que quieras invertir en cada sitio! El Fuerte Rojo, como su propio nombre indica es un recinto amurallado cuyo nombre viene dado por el color de la piedra con la que fue construido, piedra arenisca roja. La superficie del Fuerte son 50 hectáreas. En su día se trató del palacio de Shah Janan, séptima ciudad musulmana que ocupaba esta zona. Data del s. VII. La muralla que lo rodea está decorada en su parte superior y mide 6,5 Kms de largo por 16 metros de altura en la zona del río Yamuna y con 33 metros de altura en la parte opuesta al río. Para acceder al fuerte puedes hacerlo por cualquiera de las 2 puertas que hay, la puerta de Delhi o la de Lahore. Ésta última es la entrada principal y se encuentra en el final del mercado de Chandni Chowk, por lo que yo creo que es más recomendable. La planta del palacio cumple todos los prototipos islámicos pero con influencia del arte hindú y mogol. Tiene varios pabellones, comenzando por el sur encontramos 2 de ellos destinados a las dependencias de las mujeres, otro más grande dedicado a los aposentos imperiales que incluye además de dormitorios, varias salas de oración y una torre. En el siguiente pabellón está la sala de audiencias privadas en la que se encontraba el trono del pavo real, que fue robado por las tropas persas y se convirtió en el trono del Sah del Irán hasta la revolución de Jomeini. Otro pabellón contiene el hammam, o baños turcos con adornos de estilo mogol, realizadas en mármol y piedras de colores. Al oeste de los baños encontramos la Moti Masjid o "mezquita de la perla", construida en 1659 como mezquita privada para Aurangzev, sucesor de Shah Jahan. Se trata de una pequeña mezquita realizada en mármol blanco con tres cúpulas en la parte superior. En el norte del fuerte está el jardín conocido como "jardín de la concesión de la vida", atravesado por dos canales de agua. Otro pabellón, construido en 1842 por el último emperador Bahadur Shah Zafar se sitúa en el centro de la piscina en la que se encuentran estos dos canales. El palacio se diseñó como una réplica del paraíso descrito en el Corán, en las paredes del palacio puede leerse una frase de forma repetida que dice "Si existe un paraíso en la tierra, está aquí, está aquí". Una vez que se acaba la visita del Fuerte Rojo y saliendo por la Puerta de Delhi puedes ir a la Mezquita Jama Masjid, se encuentra justo enfrente. Se trata de la mayor mezquita de India y en consecuencia es el principal punto de reunión para los musulmanes de esta ciudad. Fue construida por el emperador mogol en el s. XVII. Se aprecia cierta similitud con la mezquita Moti Masjid de Agra de la que el emperador de Shah Jahan quiso construir una réplica. El edificio está realizado igualmente en arenisca roja con una capacidad para 25.000 personas. Tiene 3 cúpulas de mármol blanco y negro rematadas en oro. Los minaretes miden 40 metros de alto y se puede acceder a ellos por una escalera de 140 peldaños. En el interior del edificio encontramos la sala principal con unas medidas de 61 metros de largo por 28 de ancho y varias tablas de mármol como decoración en la que se han tallado inscripciones de la historia de la mezquita. Al estar construida en lo alto de una colina su fachada es fácilmente apreciable desde varios puntos de la Vieja Delhi. Como curiosidad decir que en la mezquita encontramos algunas reliquias del profeta Mahoma: la huella de su pisada, pelo y una sandalia. Una vez acabada la visita a la Mezquita, el siguiente paso sería visitar el Mercado de Chandni Chowk que empieza o termina, según como se mire, justo a la salida de la mezquita. Fue uno de los mercados más importantes de India durante más de tres siglos y siempre ha sido parte integral de Delhi desde que el Shah Jehan construyó la gran capital. Es el mayor mercado de la Vieja Delhi con una longitud de más de 2 kms. A lo largo del mercado descubrimos una gran cantidad de lugares de culto del Hinduismo, Islam, sikhismo, Cristianismo y Jainismo. Aquí se descubrirá realmente lo que significa una aglomeración de gente, animales, coches, bicicletas, rickshaw y un largo etcétera. Es el sitio ideal para comprar, encontrarás cualquier tipo de artesanía de todos los rincones de la India, telas, sedas bordadas en oro, lana, tapices, pashminas, metales y piedras preciosas como plata, alabastro y mármol, madera de sándalo, ébano o palo de rosa y por supuesto las innumerables especias y los perfumes. A continuación podemos acercarnos al templo Sikh de Delhi Gurudwara Shish Ganj, importante centro de peregrinaje. Podríamos calificarlo como la Meca de la religión Sikh, dedicada al octavo gurú Sikh, Sri Harkishen Sahib. La sala principal es bastante sencilla, salvo para la pagoda central, que tiene un domo de oro y una cúpula de bronce. Antes de entrar al templo, los sikhs se bañan en una especie de pila sagrada, conocida bajo el nombre de sarovar. A este templo se viene a rezar pero también a compartir un momento en su vida, cantar y comer, ya que una vez a la semana se reparte comida gratis, es increíble acceder a la cocina del propio tempo, es enorme pero las condiciones higiénicas dejan mucho que desear! Una vez visitados los lugares anteriores una opción sería trasladarse al Qutab Minar aproximadamente a 15 minutos en Rickshaw. Se trata del alminar de ladrillos más alto del mundo, 72.5 metros, con un diámetro en la base de 14.3 metros que va reduciéndose hasta alcanzar su punto más alto con 2.7 metros de diámetro. Está considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1993. La construcción comenzó en 1193 y se concluyó en 1368 y está realizado íntegramente con arenisca roja tallada con versículos del Corán. Se trata también el monumento islámico más antiguo de Delhi. El motivo de la construcción no está muy claro ya que se especula si es un minarete de una antigua mezquita, una torre de defensa o una torre de victoria. Una vez tenemos las pinceladas de la Vieja Delhi nos trasladamos a la Nueva Delhi donde encontramos la Puerta de la India, uno de los monumentos más famosos en Delhi, una especie de arco del triunfo construido por el arquitecto Edwin Lutyens para conmemorar a los soldados indios que murieron en la Primera Guerra Mundial y las Guerras Afganas de 1919. Los nombres de los soldados que murieron en estas guerras están inscritos sobre las paredes del monumento. Su construcción se demoró 10 años, de 1921 a 1931 y desde 1971 bajo el monumento en un principio se situó la estatua del rey Jorge V, pero al alcanzar India su independencia en su lugar encontramos la llama eterna que marca la "Tumba del soldado desconocido" y está dedicada a honrar los soldados desconocidos muertos en los enfrentamientos entre India y Pakistán que tuvieron lugar ese mismo año. Su altura es de 42 metros y está situado en la confluencia de diversas calles importantes, rodeada de zonas cubiertas de césped, por lo que este punto suele ser uno de los destinos preferidos de las familias de Delhi durante los días festivos. Desde ahí podemos coger de nuevo un taxi y dirigirnos a la Tumba de Humayun, un complejo de edificios de arquitectura mogol perfectamente conservado en el que encontramos la tumba principal del emperador Humayun, así como otras tumbas, mezquitas y construcciones. Desde 1993 este complejo también ha sido considerado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. El principal material utilizado en la construcción es igual que en los anteriores arenisca roja a la que se le añadieron detalles decorativos en mármol blanco y negro. La estructura es octogonal y los techos están decorados con pinturas. La sala central, está rodeada por otras cuatro salas, todas ellas también de base octogonal. La simetría es algo que se cumple tanto en la fachada como en todo el conjunto arquitectónico. Aunque previamente se habían construido algunas tumbas enclavadas en medio de un jardín, la tumba de Humayun es la primera que puede considerarse como una tumba-jardín. Por eso está considerada como la precursora en estilo del Taj Mahal. Hamida Begur, viuda del emperador Humayun fue quien encargó la construcción de la tumba. No se sabe la fecha exacta de comienzo de la construcción pero se cree que la fecha de inicio fue 1574, nueve años después de la muerte del emperador. En este mausoleo están enterrados Humayun, su viuda principal, Hamida Begur y su esposa más joven así como otros dignatarios mogoles Algo que no puedes perderte, ya no por su importancia arquitectónica sino por su significado, es el Raj Ghat, un memorial en recuerdo del líder hindú Mahatma Gandhi. Se trata de una simple losa de mármol negro que marca el lugar en el que Gandhi fue incinerado el 31 de enero de 1948. El monumento está situado a orillas del río Yamuna y se encuentra a cielo abierto con una llama en uno de sus extremos. Un camino de piedras conduce a la zona vallada en la que se encuentra el memorial y donde puede leerse el siguiente epitafio: Hey Ram, que significa "Oh Señor", y que fueron las últimas palabras que pronunció Mahatma Gandhi antes de morir. En los alrededores del Raj Ghat se encuentran otros puntos de cremación otros líderes indios. Un monolito de color rojo marca el lugar en el que se incineró el cadáver de Indira Gandhi y que recibe el nombre de Śakti Sthal ("Lugar del poder"). Su hijo Rajiv fue incinerado en el Veer Bhumi ("Tierra de bravura") como curiosidad decir que alrededor del lugar de su cremación se esparcieron rocas procedentes de todos los estados de la India. Aquellos que sean capaces de ver más allá de la miseria, el caótico tráfico, la contaminación y las constantes peticiones y reclamos de los pedigüeños encontrarán maravillas históricas y arquitectónicas a cada paso.

domingo 29 de agosto de 2010

India: Consideraciones Generales

Se trata del séptimo país en extensión territorial y el segundo país más poblado del mundo (1.160 millones de habitantes) de lo que puedes darte cuenta nada más poner un pie en tierra. Es un país apasionante y complejo, un país que alberga tesoros naturales y culturales de primera magnitud. En este post intentaré dar algunos consejos útiles para aquellos que hagan su primer viaje a la India. Visado: Para entrar en India desde España es necesario un visado. Lo más cómodo es que hagas la gestión en tu país de origen y ya lo lleves en el pasaporte, así evitarás demoras innecesarias en inmigración del aeropuerto. Se gestiona en las oficinas destinadas por la Embajada para ello, en el caso de España, en la calle Cardenal Marcelo Spinola 4, 1º A (Madrid). Podrás encontrar toda la información de tasas, documentación, tiempo de tramitación y demás en la siguiente página web http://www.indiavisados.com/. Si te está organizando el viaje una Agencia, coméntaselo, pues ésta no tendrá ningún problema en tramitarte el visado, eso sí, el precio no es el mismo que si lo hicieras tú mismo. Transporte: Hay dos maneras fundamentales de transporte dentro de las ciudades, taxis y rickshaws (especie de cochecito tirado por una bici en el que caben 2 personas). Siempre cojas un taxi que éste sea con licencia, nunca particulares ya que te puedes ver envuelto en una situación un tanto desagradable e incluso en ocasiones peligrosa. Nada más llegar al aeropuerto y coger un taxi no hay que decir nunca que es el primer viaje que hacéis a India, así os evitareis muchos intentos de timo. El precio del taxi se negocia con el conductor antes de montar (aunque tenga licencia) ya que si no se corre el riesgo de pagar un precio bastante más alto, y aunque no se trate de una ruina si supone una molestia innecesaria, especialmente por tener que discutir con el conductor, otra opción es pedirles que te enseñen las tarifas más recientes o que pongan en marcha el taxímetro en tu presencia en caso de no llegar a un acuerdo previo sobre el precio del trayecto. Respecto al rickshaw más de lo mismo, negociar y negociar esa es la palabra clave en India, negociar cualquier precio. La forma que tienen de conducir es bastante caótica, particularmente yo desecharía la opción de alquilar un coche. La primera impresión que se tiene cuando se monta en un taxi o rickshaw es de miedo o de reírte a carcajadas. Es algo que, aunque es muy difícil llegar a acostumbrarte, tiene que asumirse, sobre todo a la hora de cruzar las calles ya que los semáforos y pasos de cebra brillan por su ausencia. Para grandes distancias hay que tener muy claro qué clase de autobús o tren se coge. Hay autobuses que son para turistas, que aunque son más caros merecen la pena, sobre todo para trayectos largos. Lo mismo ocurre con los trenes, mi consejo es coger siempre billetes de primera clase y en trenes con aire acondicionado. Hay trenes que no tienen aire acondicionado, en este caso sin duda coged billetes de primera clase, cuando los veáis os preguntareis cómo serán los vagones de tercera clase, que es mejor no visitar. Puede pasar que os digan que no quedan billetes de primera clase o que la única posibilidad de conseguirlos es pagando una burrada de dólares. Nunca aceptéis pagar lo que os piden, a no ser claro que sea de extrema urgencia coger ese tren. Divisa: La moneda nacional son las rupias (1€ = 59,2 INR). Se puede cambiar en todos los aeropuertos internacionales y hoteles pero el cambio es más favorable en los aeropuertos. Nunca hay que aceptar billetes rotos o pegados con celo, no os los cogerán cuando vayáis a pagar. Es muy habitual combinar el viaje de India y Nepal. En Nepal aceptan también las rupias indias a pesar de tener su propia divisa pero es muy importante que los billetes sean de máximo 100 rupias ya que en el aeropuerto te registran y no permiten la introducción de billetes de más importe, pero sí puedes meterlo en la maleta que vayas a facturar escondido entre la ropa. Clima: Hay que tener en cuenta que la extensión de este país es enorme por lo que cada zona tiene sus peculiaridades de clima. En líneas generales, entre finales de diciembre y febrero el tiempo es bastante fresco, con días secos soleados y con temperaturas más bajas durante la mañana y la tarde. Entre marzo y mayo hace calor, especialmente cuando todo está seco y polvoriento. Las lluvias del monzón suelen producirse en la mayoría de las regiones entre junio y septiembre. Es aconsejable saber qué zonas se visitan para tener una idea más clara del clima que nos vamos a encontrar. Vestimenta: En la mayor parte de India, no están acostumbrados a los usos de vestidos europeos, especialmente si es de mujer, en ese caso es aconsejable llevar un atuendo moderado. Lo más aconsejable son pantalones finos, camisetas de algodón y chanclas o deportivas. Es curioso que casi todas las mujeres van vestidas con Sari, se trata de una tela rectangular cuya extensión oscila entre cinco y ocho metros de largo por 1.2 metros de ancho, que convenientemente anudada y enrollada al cuerpo se emplea como un vestido, acompañado de una blusa pequeña. Por otra parte, el salwar camise, el vestido informal de las mujeres, consta de un pantalón, ancho o estrecho, de un blusón, más o menos largo, y de la dupata pañuelo que utilizan para la cabeza. Compras: Antes de adquirir lo que sea que vayas a comprar es aconsejable visitar bastantes tiendas y comprobar el precio en cada una de ellas. A los indios les gusta mucho el regateo y se dice que son los mejores vendedores del mundo, pero por mucho regateo que hagas está claro que al turista le venden los productos más caros. Lo normal es que termines harto de las compras, ya que el tema del regateo cansa bastante, por eso es mejor saber y aprender primero el verdadero precio de las cosas e insistir que llevas en el país mucho tiempo y que sabes de qué va el tema. Encontrarás varios productos típicos de este país tales como seda, alfombras, mármol, piedras preciosas, tallas de madera… todos ellos puedes encontrarlos igualmente en tu país pero el precio no es el mismo, e incluso no olvides que aunque estos productos los adquieras en tiendas, que no mercadillos, también tienes que regatear el precio en esta ocasión. Si lo que quieres comprar es algo lo suficientemente grande como para que no puedas o no quieras cargar con ello, tampoco hay problema, ya que ellos te lo envían a la dirección que tu les indiques con plenas garantías de que el producto va a llegar. Templos: En la mayoría de los templos, sobre todo aquellos que sean lugar de oración, hay que quitarse los zapatos para visitarlos, y en los más estrictos no te dejarán ni entrar con calcetines, el pie tiene que estar totalmente descalzo. En algunos además hay que taparse la cabeza con un pañuelo y en otros directamente te ponen ellos una especie de camisa enorme que te cubre todo lo que haya que cubrir. Aun con eso, hay algunos templos donde sólo pueden entrar los hinduístas. Religión y sociedad: La religión mayoritaria en India es el hinduismo (80,5% de la población) seguido por musulmanes (13,4%). El hinduismo comenzó hace unos 3.500 años, son politeístas, tienen miles de dioses, pero sólo unos pocos son adorados en realidad. El dios en el que más creen es Brahma. Cada hindú nace en un grupo llamado casta. Algunas castas se consideran más altas y puras que otras. La casta más alta es la sacerdotal, seguida por los gobernantes y soldados y después comerciantes y tenderos. Las personas de las castas inferiores se dedican a barrer, lavar la ropa, arreglar zapatos, y por lo general son los siervos de las castas más altas. Una gran mayoría de los indios tiene sus matrimonios arreglados por sus padres, con el consentimiento de la novia y el novio. El matrimonio se entiende para toda la vida, por lo que la tasa de divorcios es extremadamente baja. La edad en la que contraen matrimonio es muy baja e incluso a veces en la infancia, ya que la mitad de las mujeres en India se casan antes de la edad legal de 18 años. Uno de los pilares básicos de hinduismo es creer en la reencarnación, es decir, que ellos regresan a la vida otra vez como personas o como animales. También creen en lo que se llama karma, que consiste en que el comportamiento en la vida anterior afecta en alguna manera a las personas en esta vida, y lo que hacen en esta vida determinará su lugar en la futura. Si actúan conforme a las leyes de su casta, creen que nacerán de nuevo en una casta más alta para finalmente dejar de vivir como personas y convertirse en parte del dios Brahma. Es práctica común hacer peregrinajes a lugares santos como Benarés en el río Ganges. Creen que bañándose en el río se purifican de pecados tales como no guardar las reglas de su casta o tocar cosas que ellos consideran inmundas. El pecado para el hindú tiene poco que ver con quebrantar los mandamientos de Dios o hacerle daño a otros. Son muy creyentes y tienen altares tanto en sus hogares como en los templos, en los cuales adoran a dioses y diosas pintados con vivos colores, ofreciéndoles alimento, dinero, y oraciones, esperando así encontrar paz y ser liberados de los espíritus malignos. La mayoría de los hindús son vegetarianos, creen que los animales e insectos tienen almas, y por lo tanto no comen carne ni quitan la vida si lo pueden evitar. Piensan que la vaca es especialmente sagrada, y por ello se les permite vagar libremente por las calles, comiendo lo que deseen, aunque cerca haya personas que mueren de hambre. El sánscrito es un idioma religioso muy antiguo, en el que están escritos ciertos libros sagrados como el Surtí o el Smriti. Hay más de 800 millones de hindúes en el mundo, la mayor parte de ellos en India. Algunos creen que por medio del yoga, o la meditación, y el movimiento de la Nueva Era, el hinduismo se está extendiendo al Occidente y es cierto que muchos en los llamados países cristianos se están interesando mucho en algunas creencias hindúes. Higiene/salud: India en general es un país muy sucio. Teniendo en cuenta que en cualquier ciudad de India verás animales sueltos por las calles (vacas, burros, cabras, cerdos, bueyes, monos…) es fácil comprender que las calles estén sucísimas y llenas de basura por todos lados, lo que hace que en ocasiones el respirar sea un auténtico martirio. Al entrar en los templos, palacios y demás la cosa cambia ya que suelen estar bastante limpios, el contraste se aprecia muy fácilmente. Los restaurantes tampoco es que sean muy limpios y eso contando con que son para turistas, por lo que tienen la consideración de ser más decentes. Los baños públicos en India son muy escasos, e incluso los que hay se recomienda no utilizarlos. Cuando tengas la oportunidad de usar uno limpio en hoteles o restaurantes utilízalos. Un ejemplo es que si vas a una estación a coger un tren, intenta pasar antes por un baño en condiciones, porque probablemente el que encuentres en la estación estará casi inutilizable. El té, que en India es delicioso, no puede beberse en todos sitios, especialmente en chiringuitos de carretera en los que las condiciones higiénicas dejan mucho que desear y, muchas veces, las tazas y vasos se limpian con agua usada y no se secan bien. Por supuesto el agua que bebas e incluso para lavarte los dientes ha de ser agua mineral embotellada, comprada en tiendas que den confianza, comprobando bien que no haya sido rellenada con agua del grifo. Nunca admitas hielos en las bebidas y cuando comas en un restaurante asegúrate que traen la botella de agua precintada y que todas las bebidas las abren delante de ti. Toda la comida cruda que puedas evitar comer hazlo. Es también aconsejable llevarse un pequeño botiquín cada vez que vas a lugares con riesgos significativos y donde nos sea difícil conseguir aquellos medicamentos que nos pudieran hacer falta. Además hay que informarse en algún centro de vacunación internacional, si en la zona que vamos a visitar ha surgido últimamente alguna epidemia que antes no había. Es recomendable llevar analgésicos, antibióticos, antisépticos, repelente de insectos, tratamiento para picaduras, antiestamínicos, antidiarreicos y por supuesto protección solar

domingo 13 de septiembre de 2009

BORA BORA: Bienvenido al Paraiso

Bora Bora es una isla situada en pleno Océano Pacífico a unos 260 Kms al noroeste de Tahití formando parte del grupo de islas de Sotavento y por tanto perteneciendo también a la Polinesia Francesa. Es conocida como la isla más bella del mundo, la joya del Archipiélago de la Sociedad, y cumple con todos los tópicos de las islas de los mares del sur, playas de arena blanca, mar de increíbles colores que van desde el azul intenso al turquesa, islotes protegidos por barreras coralinas… una inmensa piscina de agua cristalina que da como resultado una laguna preciosa. El nombre originario de la isla es Pora Pora, que significa "Primer Nacimiento", nombre que ha ido evolucionando con el tiempo y que finalmente ha desembocado en el famosísimo Bora Bora. Esta isla fue colonizada por polinesios hacia el siglo IV, James Cook la avistó en 1777 y en 1842 se convirtió en protectorado francés.
La población de la isla no alcanza los 10.000 habitantes. De su carácter destaca que son afables y hospitalarios, dedicándose la mayoría de ellos, casi de forma exclusiva, a cualquier trabajo relacionado con el turismo, ya que la belleza y naturaleza de este paraíso muestran unos recursos altamente explotables a nivel turístico. Lo que hace años fue una laguna virgen, es hoy día un lugar con numerosos hoteles de lujo, rodeando sus cabañas la laguna de Bora Bora y haciendo de este lugar uno de los destinos más exóticos y lujosos del mundo.
El turismo de estas islas se caracteriza por ser exclusivo, muy contenido, limitado y siempre respetando el medio ambiente. Aunque los hoteles que rodean la laguna son espectaculares y atraen numerosos visitantes, el gobierno local ha determinado que por el momento, no se permitirá la construcción de más hoteles en los Motus (pequeños islotes que rodean la isla principal), algo que bajo mi punto de vista hace que este lugar siga manteniendo su encanto, evitando así el turismo masivo que encontramos en otros lugares considerados paradisíacos como el Caribe.
El perfil geográfico de la isla es inconfundible, la isla principal está dominada por el majestuoso monte Otemanu que con sus 727 metros es el punto más alto de Bora Bora, 2 picos volcánicos, que surgen como torres en el interior, con una vegetación de ensueño. Las vistas de la isla desde el avión son increíbles, el juego de colores que ofrece el mar, la barrera de coral que forma la laguna, los hoteles con sus bungalows sobre el agua, todo ello en contraste con el verde intenso de las montañas de la isla principal, hacen que esas imágenes se queden grabadas en tu retina para el resto de los días.
Desde el aire es desde donde mejor obtienes una idea más clara de cómo es la isla. Está formada por la isla principal que no es muy grande, tan sólo 32 Kms de perímetro y rodeada de Motus, pequeños islotes donde se encuentran los hoteles más exclusivos de Bora Bora. Tras los Motus puedes advertir la barrera de coral, donde rompen las olas formando en su interior la laguna.
Uno de los motus más bellos y fotografiados de toda la Polinesia es el Motu Tapu, se trata de un motu privado en el que no hay ningún hotel, un islote muy pequeño que prácticamente forma una circunferencia perfecta y que brinda fotos realmente espectaculares. Este Motu tiene el acceso restringido a huéspedes y grupos de ciertos resorts, la fina arena blanca del Motu deja unas playas realmente impresionantes, está totalmente desierto, pero sin permiso no puedes quedarte.
El aeropuerto de Bora Bora está localizado en el Motu Mate, parece imposible que un avión sea capaz de aterrizar en una isla tan pequeña… desde el propio aeropuerto contemplas ya la belleza de la isla, el azul de sus aguas, el verde de sus montañas, realmente increíble! todo ello acompañado por un Maeva o Ia Orana con el que te dan la bienvenida en el que tampoco falta el típico collar de flores!!
La elección del hotel es un detalle realmente importante en Bora Bora. Existen distintos tipos de alojamiento, pero sin duda, el mejor y el que más nos hará sentir en el paraíso será un overwater construido sobre cristalinas aguas. Teniendo lo anterior en consideración, mi opinión es que te alojes en un motu, que es desde donde obtienes las mejores panorámicas de la isla. Hacerlo en la isla principal es un error, en los motus el ambiente que se respira es mucho más exótico, no hay nadie más excepto tú y el resto de huéspedes del hotel en la isla y al mismo tiempo tienes todas las facilidades para poder acceder a la isla principal. Si por el contrario quieres alojarte en la isla principal, mi consejo es que lo hagas en la zona sur (Punta Matira), ahí está el hotel Intercontinental Moana Resort y ahí es donde están las mejores playas de Bora Bora. Si lo haces en un motu tienes varias opciones, cada uno con sus propios hoteles.
El motu más destacado de Bora Bora es el Pitiaau se trata del motu más grande de la isla y como tal en él están algunos de los hoteles más importantes, desde el clásico Meridien, que destaca por la gran superficie de suelo de cristal que encuentras en sus overwater, como el St. Regis Resort, o el nuevo Intercontinental Thalasso Spa. Desde este motu la panorámica de la isla es impresionante pero en su contra juega que es el más poblado de todos.
El Motu Toopua no es muy grande está lleno de vegetación y en una de sus orillas encontramos el hotel Bora Nui, se trata de un hotel exclusivo con una vistas preciosas de la isla y con el mejor mar que puedas encontrar, el color es de un azul intenso y el agua completamente cristalina. En la parte sur de este motu tan sólo encontramos este hotel por lo que la privacidad está garantizada en contra de lo que sucedía en el motu Pitiaau. Se trata de un complejo de 120 bungalows, de los cuales 82 son overwater. Si te alojas aquí es prácticamente obligatorio hacerlo en este tipo de bungalow, ya que jamás podrás disfrutar de unas aguas como las de este sitio. Los overwater son bastante grandes, aproximadamente 90m² y la habitación dispone de todas las facilidades de un hotel de estas características, consta de una sala de estar con su TV, reproductor de DVD (las películas puedes cogerlas prestadas en Recepción), equipo de música, mesas con la superficie de cristal para poder ver el mar (algo que debes hacer es coger pan de la cena, encender por la noche las luces bajo tu cabaña, y con la iluminación y los suculentos pedacitos de pan verás como cientos de peces acuden a tu llamada), un sofá y acceso a la terraza. La habitación propiamente dicha tiene una cama bastante grande con su correspondiente dosel, otra televisión, armario… el baño es realmente enorme e impresionante, probablemente sea lo más llamativo de la habitación, para acceder a él tienes 2 puertas correderas que se abren en el centro, 4 lavabos, ducha independiente, aseo independiente y al fondo la bañera con superficie también de cristal para mientras que te estás dando el baño disfrutes de las vistas bajo tu cabaña, las ventanas con láminas de madera dan a la playa del hotel, por lo que el baño se convierte en un lugar de ensueño. Todos los overwater tienen un porche con hamacas, mesas y sillas para que puedas disfrutar en la intimidad de tus baños en el mar o de los desayunos o comidas que quieras hacer en tu cabaña sin estar rodeado de nadie más. En el mismo porche parte del suelo también es de cristal para que no te pierdas nada de la vida marina de estas aguas. Tienes asimismo unas escaleras para poder subir de nuevo a tu overwater. A diferencia de otros hoteles de Bora Bora, el overwater del hotel Bora Nui es perfecto ya que donde está construido sus aguas tienen la suficiente profundidad para que puedas saltar, bucear o nadar, sin ningún problema (aproximadamente 5 metros). Respecto a los desayunos en la habitación es algo muy típico de esta isla, no te lo traen en una bandeja como en el resto de hoteles sino que te lo sirven desde el mar, una pareja de polinesios en kayak llega hasta tu cabaña (siempre que estés alojado en un overwater) una vez llegan la chica vestida con el atuendo típico de la zona se baja de la canoa y te lo deja sobre la mesa de tu porche. Decir a este respecto que este servicio no está incluido en el precio de la habitación, se trata de un extra con un importe alrededor de 60-80 $.
El hotel Bora Nui es un resort bastante grande, por lo que la ayuda de cochecitos se hace indispensable para llevar las maletas o incluso por si no quieres ir andando de un lugar a otro dentro del propio hotel. Estos cochecitos están en constante movimiento y sus conductores te preguntarán si quieres que te lleven a algún sitio (restaurante, spa, o incluso a tu habitación). La playa del hotel es magnífica, bastante grande 200 m de longitud por 15 m de ancho, de arena fina y blanca. Las hamacas están colocadas a pie de playa, no faltan los camareros que constantemente te ofrecen fruta, helado… incluido en el precio, kayaks, hidropedales, que puedes coger a tu antojo o catamaranes en los que también puedes dar una vuelta por la laguna. Las motos de agua puedes alquilarlas en recepción por 100$/hora.
El hotel dispone de varios restaurantes, tanto en la playa para tomar algo a medio día (Restaurante Ta Le Le, o Tamure Grill), como dentro del propio hotel (en el que dispones de 3 restaurantes más), para cenar, destacando el restaurante Iriatai. También dispone de biblioteca, sala de Internet, con ordenadores a disposición de los clientes y conexión gratuita a la Red, Spa, situado en la cima de una colina desde el que tienes una maravillosa vista de 360 grados, del famoso monte Otemanu y las islas de Tahaa (la isla vainilla) y Raiatea. Se trata de un hotel único, tanto por el servicio ofrecido como por el encanto del motu, y no es de extrañar que a la vuelta camino del aeropuerto adviertas alguna lágrima en tus ojos mientras ves desaparecer tu hotel desde el yate!!
Dado que toda la isla está concebida de esta manera, la forma más destacada de transporte por no decir la única inter-islas es en yate, tanto para desplazarte desde el aeropuerto a la isla donde tengas el alojamiento, como para ir desde la isla principal al motu donde esté tu hotel, como para visitar el resto de motus. Cada hotel suele tener su propio yate a disposición de los clientes con unos horarios establecidos en los que realiza los viajes, Motu-Bora Bora-Motu (estos suelen ser cada 30 minutos aproximadamente desde primera hora de la mañana a última de la tarde-noche) o Motu-Aeropuerto-Motu. Por lo que no hay ningún problema a la hora que querer visitar la isla de Bora-Bora.
En los hoteles se sirve todo tipo de cocina internacional, aunque destaca el pescado y marisco, principalmente, la langosta. Como platos típicos se recomienda los brochettes agridulces, de mahi mahi o la sopa de pahua. Un plato muy típico es la Tamara que se trata de carne y pescado envueltos en hojas de plátano y cocinados sobre piedras calientes. La gastronomía de Bora Bora puede resumirse como una fusión de cocina tradicional de la isla con cocina continental y, especialmente, la francesa. Es normal encontrar platos en los que se combina la verdura típica polinesia, como el Uru, los Ñame (o aje), Fafa o Taro -especies de tubérculo que acompañan al pescado o carne- cocinada en los típicos “ahima’a” hornos tahitianos bajo el suelo. Respecto a la fruta destaca la piña y el coco, los cuales también son la base de postres y bebidas. Respecto a los cócteles, el más típico es el Maitai que es una mezcla de rones, Cointreau y piña o también destaca el Banana Coralia a base de plátanos, zumo de limón, nuez de coco y almíbar de fresa.
Para terminar con el tema de alojamiento, decir que en todos los hoteles está previsto que determinados días a la semana (normalmente 1 ó 2) se organice una fiesta al caer la noche junto a la playa con la comida y bailes polinesios, incluido todo ello en el servicio del hotel.
Respecto a las actividades que ofrece la isla, está claro que las más destacadas son las relacionadas directamente con el mar como, submarinismo, coger un barco con el suelo de vidrio desde el que puedes observar la fauna y corales submarinos, snorkeling rodeado por tiburones de puntas negras de no más de metro y medio (totalmente inofensivos) y rayas las cuales podrás tocar y coger en tus brazos, nadar entre delfines… pero para los que prefieran la tranquilidad de la isla pueden quedarse en tierra tomando el sol y disfrutar de múltiples y bellísimas playas de arena blanca, aprender los bailes de la isla, hacer los típicos collares de flores…
Visitas obligadas en Bora Bora son Vaitape (capital de la isla) y donde te suelen dejar todos los ferris que van del hotel a la isla, Faanui en la parte oeste y Anau en el norte con mercadillos donde se pueden adquirir productos típicos de la Polinesia. A estas excursiones podemos ir por libre o acompañados de un guía. Si decides hacer un safari con jeep llegarás al interior de la isla, muy verde y fértil. Una de las caminatas más duras es la subida al monte Pahia, son casi tres horas de camino entre helechos, orquídeas salvajes, y una rica vegetación. Una vez llegada a la cumbre el sacrificio habrá merecido la pena, la panorámica de las islas cercanas que se divisa desde lo alto este monte te dejará sin aliento durante unos instantes.
Si tu opción es recorrer la isla sin guía, una vez llegas a Vaitape tienes varias opciones, puedes alquilar unas bicicletas 15$ por 2 horas, calcula que serán aproximadamente 4 horas las que necesites para dar la vuelta completa a la isla, ya que hay paradas obligatorias que has de hacer como un baño en Punta Matira, (por lo que no puedes olvidar el bañador) compra en los mercadillos, etc. Las bicicletas hay que decir que son bastante malas, no tienen marchas, tampoco frenos… pero el paseo será fantástico de todos modos. Otra de las opciones es alquilar un boogie y recorrer la isla más cómodamente, son pequeños, para 2 personas máximo y su alquiler oscila alrededor de los 100$. En relación a los restaurantes hay varios que destacan en la isla, pero teniendo en cuenta que lo más probable es que cenes en el hotel todas las noches y a medio día tomes un sándwich o algo por el estilo en el grill del hotel, los restaurantes es algo que en Bora Bora suele carecer de importancia. A pesar de lo dicho hay uno que no puedes perderte, se trata del restaurante Bloody Mary’s, cualquiera que sea el hotel en el te alojes puedes hacer la reserva para cenar en este restaurante. Está localizado en el camino entre Vaitape y Punta Matira y tiene dos turnos para la cena, las 20.00h y las 22.00 h., recomiendo el primero ya que el segundo es un poco tarde teniendo en cuenta las costumbres de horarios en las islas. Está decorado en madera y el suelo es de arena por los que no es necesario ir muy arreglados. La entrada está custodiada por Tikis y dos enormes paneles de madera donde se muestran la lista de gente famosa que ha cenado allí, es realmente impresionante, verás nombres como Nicole Kidman, Tom Cruise, Harrison Ford, Meg Ryan o Julio Iglesias. Una vez dentro del restaurante hay una gran mesa con todos los pescados y mariscos disponibles del día, la mercancía es la que han pescado por la mañana por lo que no te garantizan que haya lo que tú quieres pero langosta y mahi-mahi nunca faltan. En el menú también hay diversos platos de carne, pero nada que comparar con el pescado. Una vez acabada la cena puedes tomar una copa y dado el nombre del lugar la más solicitada es sin duda el Bloody Mary!!! El precio de una cena suele ser 150$ por persona. No puedes irte del restaurante sin cumplir su tradición, dejar un billete de 1$ estampado con tu firma y fecha de estancia en una especie de panel. ¿Cuántos billetes puede haber ahí clavados? Todo un misterio, pero está claro que harían algún favor a más de un bolsillo!!! Como conclusión decir que Bora Bora es un destino único, sus playas, su laguna turquesa, la belleza de sus motus, el trato amable de su gente, el encanto de los hoteles… imposible encontrar otro lugar así en el mundo, es sin lugar a dudas el Paraíso Terrenal por excelencia.